Reuniéndose todos los males del mundo buscaron encontrar cual de ellos era el mas terrible pues había una recompensa, una corona de oro y diamantes. Así que los males casi ridículamente hicieron su mejor esfuerzo, valga la contradicción.
Salió la avaricia, la soberbia, la hipocresía, la envidia, se amontonaron reclamando para si mismo la corona. Pero alguien de ellos advirtió:
- Y ese extraño mal que todavía aquí no se ha hecho presente, que esta como aturdido, hablémosle y digámosle que ha ganado la corona.
Lo llamaron y este se acercó riéndose por dentro de si mismo, le llamaron otra vez. El sencillamente se dejo coronar, al paso inmediato siguiente le dijeron:
- Dinos pues, ¿Quién eres tú?
Y el pausadamente, sin alterarse demasiado, dijo:
- Yo soy la ignorancia.
Acto seguido, todos los otros males cayeron al piso y tuvieron que decir a regañadientes:
- ¡ Viva el rey ¡
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Autor: Oscar Basurto Carbonell